Citas célebres

Mostrando entradas con la etiqueta Inspiraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inspiraciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de julio de 2011

(Bello) Camino hacia la muerte...

Si pudiera describir la vida de algún modo, o mejor dicho relatar en una novela la existencia de cualquier persona o ente viviente, creo que la mejor forma de hacerlo sería con el título  que encabeza esta entrada. ¿Qué es la vida sino un camino hacia la muerte? Un sendero a recorrer, que queriéndose burlar de nuestra propia arrogancia humana, se nos es ofrecido con un reloj con cuenta atrás. Y es que cada segundo que vamos consumiendo de nuestra existencia, no es más que un pequeño paso hacia la muerte.
La vida… ese extraño inicio (o fin) de algo que se nos brinda de forma casi aleatoria, por azar, ¿por qué quién decide estar vivo? Nadie. Simplemente lo estamos.  Nuestra vida es el resultado de un millón de casualidades que resultaron ser… y simplemente si alguna de ellas, por simple que sea, no se hubiera dado, no estaríamos aquí. Si justamente el día y el lugar donde nuestros progenitores se conocieron por primera vez, si ese día de hace X años, alguno de los dos sencillamente hubiera optado por no ir a ese lugar, quién sabe si ahora estaríamos aquí.  Cualquiera podría afirmar entonces, que es el destino o Dios, o cualquier entidad omnisciente y superior a nosotros, quien está detrás de esta serie de (¿aparentes?) casualidades, y que por ende es él quien decidió de forma deliberada y casi por capricho suyo,  dónde, cuándo y cómo habíamos de existir (o no hacerlo). Ese ser o fuerza suprema que mueve pretenciosamente los hilos de nuestra vida, sin que nosotros podamos oponer la menor resistencia.  Pero aunque esto sea cierto, y haya algo o “alguien” que se dedique a dirigir la orquesta del universo, este curioso director de orquesta aún “castigándonos” con la condena de la mortalidad,  nos dotó de una peculiar virtud: la conciencia, conciencia de nosotros mismos, de nuestro paso por el mundo. Y es esa misma conciencia la que nos permite, aunque quizá sólo sea de forma engañosa e ilusoria, elegir. Sí, así es elegir. Escoger cómo queremos que sea este camino hacia la muerte, hacia lo desconocido. Cada uno de nosotros es el que, probablemente sin ser apenas conocedor de esto,  escoge la clase de pasos que da, si son largos o cortos, firmes o vacilantes,  toscos o elegantes…Porque aunque no podamos elegir la extensión del sendero, sí que podemos escoger el cómo, el adjetivo que acompañe al título de nuestra pequeña y breve historia. 

martes, 19 de julio de 2011

El móvil se había convertido en un nexo conector entre los miles de kilómetros que separaban a ambos. Cada cinco minutos revisaba desesperadamente el aparato a la espera de que éste se iluminara anunciándole un mensaje que nunca llegaba a recibir. Llevaba más de una semana con su imagen en la cabeza. Casi inconscientemente, evocaba imágenes de los dos juntos, charlando de cualquier banalidad o entrelazando sus cuerpos vorazmente. No obstante, todas aquellas representaciones mentales, que en algún momento habían sido reales, ahora, en aquel instante, se le antojaban extrañamente lejanas y como si nunca hubieran ocurrido de verdad. Su mente, jugándole una mala pasada, no dejaba de repetir punzantes e hirientes pensamientos acerca de la aparente indiferencia que él parecía mostrar hacia ella. Así, cuando ya no le quedaban fuerzas para enfrentarse a esas dolorosas conjeturas, se dejaba llevar por ellas y de inmediato se sentía invadida por un inevitable sentimiento de soledad y desamparo del que le era prácticamente imposible salir. Y es que, muy a su pesar y contrariamente a lo que ella creía, se había enamorado, y lo peor de todo le necesitaba. Sí, así es, su ausencia le provocaba una irrevocable sensación de vértigo y sin él su propia felicidad se le hacía inverosímil. No, ya no podía dar vuelta atrás como si nada, y borrar aquel sentimiento que sin su autorización se había adueñado de toda ella. No era tan fácil. La situación se le había escapado de las manos, y lo que quizás empezara siendo tan sólo para ella un simple "amor de verano" del cual podía desprenderse cuando le apeteciera, se había vuelto en su contra, y ahora señoras y señores aquella chica que presumía ingenuamente de no haberse enamorado nunca, estaba en ese momento coladita hasta las trancas por aquel chico de sonrisa pícara y mirada gélida, y lo que es aún peor temía amargamente que éste fuera sólo otro amor de verano.

miércoles, 27 de abril de 2011

Cincuenta centímetros de tela y mil y un recuerdos...

Siempre me ha gustado reconocer a la gente por su olor. Cada uno de nosotros tenemos un olor particular, que quizá se deba a nuestra marca de detergente o de champú, al perfume que nos hemos puesto, o quizá sea una mezcla de todos junto con el olor de nuestra piel. Y lo más curioso de los olores, es que son capaces de transportarte en el tiempo, reviviendo recuerdos lejanos con esa persona. Por eso siempre he tenido la manía de guardar una prenda de ropa de aquella gente que más aprecio, y por ese mismo motivo guardaba en mi cómoda su pañuelo como si de un tesoro se tratara. Así, cuando la nostalgia me invadía y no resistía más la distancia entre ambos, me aferraba fuertemente a esos cincuenta centímetros de tela y exhalaba la sutil fragancia que ésta desprendía y que algún, ya lejano, día le perteneció a ella. Y de repente, me veía absorbido por su recuerdo, y quedaba ensimismado rememorando aquella dichosa tarde de otoño.
Recuerdo que para ser finales de octubre, hacía un frío insólito para aquella época del año. La temperatura invitaba a pensar que se trataba de un típico día navideño: el viento sacudía violentamente todo lo que encontraba por su camino con su fantasmal zumbido que obligaba al más intrépido de los transeúntes a permanecer bajo techo.
De esta manera, no tuvimos más remedio que sustituir nuestro, ya casi rutinario, paseo de los sábados por una cita con la estufa y el sofá. Todavía me acuerdo de cómo iba vestida aquella tarde: con su pelo azabache recogido en un moño hecho con prisas, llevaba un chándal de ya unos cuantos inviernos y resguardaba su profunda mirada aceituna bajo unas lentes redondas. Pero a mí no me importaba, ella no necesitaba artificios para resultar bella, de hecho, ella poseía una curiosa belleza que cuando más se apreciaba era cuando más sencilla y natural iba.
Ese día resultó ser el comienzo de algo que desde hacía un tiempo estaba germinando en su cabeza. Sin embargo, ella intentaba no hacer ademanes de que algo estaba ocurriendo, trataba de esforzarse porque no se notara que algo la afligía. No obstante, su mirada la delataba y no me hacían falta palabras para saber que algo iba mal. Sin no poder soportar más esa incertidumbre, la cogí fuertemente de las manos y la miré fijamente a los ojos, intentando adentrarme en su mente y averiguar qué es lo que pasaba. Ella, de inmediato, supo interpretar mi gesto, y cabizbaja se zafó de mí. Recuerdo que se puso muy nerviosa. Temblaba. Parecía estar temiendo confesarme algo. De repente, cerró los ojos y me soltó de tirón un discurso que, por la forma en que lo dijo, me supongo que ya se había preparado antes.
- Te quiero- dijo
- Lo sé, y yo a ti- respondí al instante- Pero...eso no es lo que tu me quieres decir, ¿verdad?- le espeté yo, mientras ella rehuía mi mirada.
- Verás... Tú ya sabes que para mí eres una de las personas más importantes en mi vida... Lo que ocurre es que no estoy segura de querer seguir con esto... No es por ti. Es, simplemente que creo que necesito abrirme a nuevos horizontes, ya sabes... no tener ataduras, de ningún tipo.Todo esto se me está quedando pequeño para una trotamundos como yo, siento que necesito cambiar de aires...
-¡Genial! ¡Me parece fantástico!- exlamé sarcástico- ¿Y cómo pretendes que me tome todo esto?- le pregunté con una mueca de ironía en mi rostro.
-Por favor, no te enfades... Entiendo que todo esto te venga de nuevo. Sólo quiero que me comprendas, que entiendas que siento que he de empezar una nueva etapa de mi vida y seguir aquello que siempre he soñado... viajar y conocer mundo, sentirme libre... Y no es que me sienta a disgusto contigo... es sólo que llega un momento en la vida de toda persona en que necesita un tiempo y un espacio para ella sola, para encontrarse a uno mismo y encontar el punto de equilibrio; y con esto no estoy diciendo que me agobies... Por favor compréndelo, para mí significas y has significado mucho durante todo este tiempo, y no es mi intención hacerte daño ni que me odies por esto. Todo lo contrario. Me dolería mucho si así fuese...
- ¿Sabes lo que creo? ¡Que no eres más que una niña caprichosa! ¡Eso mismo, una caprichosa! Primero te encaprichas conmigo, y luego te hartas y pretendes que haga como si nada... Pues mira, te dire una cosa, a diferencia de ti, yo sí que estoy enamorado y siento mucho por ti... demasiado para dejarlo todo por una simple tontería como querer encontrarte a ti misma...- le solté todo enrabiado. Creo que nunca lo había estado tanto. Fue tal mi indignación y decepción en ese momento, que sin a penas, tener tiempo para evitarlo, rompí a llorar como si de un niño se tratara. De inmediato, ella, sintiéndose culpable al verme en tal estado, me atrajo a su pecho y me rodeó fuertemente con sus brazos, acariciándome suave y dulcemente mi cabello para que me tranquilizara. Pasados unos minutos, cuando ya conseguí calmarme, me besó en la frente y me sonrío con una de aquellas sonrisas que tanto me gustaban, mientras añadía lo siguiente:
- Cariño, en la vida te vas a dar cuenta, que nada ni nadie es para siempre. La vida es un continuo cambio y resulta inútil querer apegarse a las cosas e intentar que todo siga siempre igual. Sé que ahora te resulta difícil, pero quédate con los buenos momentos y olvida los malos. La vida es ya de por sí lo suficientemente corta y dura para que encima nosotros vayamos poniéndonos más travas. Disfruta y agracede cada instante de tu vida, siendo consciente de que todo acaba.
Antes de marcharme, la besé en los labios por última vez, deseoso de que el tiempo se parara en ese instante.
Ahora, transcurridos ya varios meses, hago memoria de todo lo vivido junto a ella, y no puedo evitar esbozar una sonrisa, preguntándome en qué remoto lugar se encontraran, en este momento, aquellos ojos del color de la aceituna; mientras yo me aferro con vehemencia a unos cincuenta centímetros de tela y a mil y un recuerdos...

jueves, 21 de abril de 2011

Please use and throw...

Hoy, señoras y señores, me acabo de dar cuenta que estoy anticuada. Sí, así es, anticuada... ¿Os podéis creer que hasta hace poco no entendía el concepto de usar y tirar? Pues ya veis. Yo, toda idealista e ingenua(como de costumbre), seguía anclada a hace más de un siglo, y pensaba que las cosas (o las personas) estaban "diseñadas" para durar para siempre (o al menos el máximo tiempo posible). Iba con la "falsa idea" de que las personas- amigos- eran para toda la vida, pero no. Todavía no me había enterado de que vivimos en otros tiempos, y que ahora lo que se lleva es el famoso "usar y tirar". Pero, ya se sabe, no tengo remedio, soy una sentimental empedernida (es uno de mis muchos defectos...), y como tal, le cojo tanto cariño a las "cosas" que luego soy incapaz de desprenderme de ellas. Y es que soy uno de esos bichos raros, a los que les gusta coleccionar recuerdos y disfrutar de las viejas amistades ajenas al paso de los años. Sí, lo sé, no se puede ir por este mundo de locos con tanta sensiblería. Quizá vaya siendo hora de que sopese lo de pasarme a esta filosofía del "úsese y tírese", si no quiero pasarme el resto de mi vida siendo una carca...

martes, 19 de abril de 2011

Siempre que cada día nazcan vidas nuevas...
Siempre que haya alguien capaz de hacer frente a las adversidades...
Siempre que el Sol siga asomándose cada mañana entre las colinas...
Siempre que dos personas se enamoren...
Siempre que dos células se fusionen para formar una nueva vida...
Siempre que los cerezos se vistan de primavera...
Siempre que alguien esté dispuesto a tender su mano en pro a los demás...
Siempre que siga habiendo sonrisas...
Siempre que los niños conserven su inocencia...
Siempre que el amor siga siendo la mayor fuerza de las personas...
Siempre que unos labios deseosos de pasión se encuentren por primera vez...
Siempre que palabras como justicia e igualdad sigan existiendo...
Siempre que haya personas prestas a luchar por un mundo mejor...
Siempre que ideas brillantes broten por casualidad...
Siempre que haya algo nuevo que aprender cada día...
Simepre que la Tierra siga bailando un vals en torno al Sol...
Siempre que haya dos amantes haciendo el amor...
Siempre que existan personas con sentido del humor...
Siempre que de un laúd salga una bonita melodía...
Siempre que la imaginación nunca cese...
Siempre que las estrellas sigan brillando...
Siempre que del capullo de una oruga salga una bella mariposa...
Siempre que dos miradas picaronas se encuentren deliberadamente...
Siempre que cada día alguien haga realidad su sueño...
Siempre que el mar siga albergando peces...
Siempre que seamos capaces de sentir...
Siempre que la autenticidad y la honestidad sigan siendo una virtud...
Siempre que siga habiendo lugares exóticos y fascinantes que visitar...
Siempre que alguna persona venza sus miedos...
Siempre que un ruiseñor nos deleite con su voz...
Siempre que haya lectores empedernidos ardorosos de historias...
Siempre que la amistad entre dos personas perdure para siempre...
Siempre que cada mañana amanezca con optimismo...
Siempre que tu simple presencia me erice la piel...
Habrá una razón para vivir...

 





lunes, 28 de marzo de 2011

"Boca que calla y cuando dice, oculta. Capaz de toda la verdad tu boca, de toda la verdad y la mentira. Ríe tu boca y se despierta el día."



La boca, me encanta esa parte del cuerpo. Incluso me atrevería a decir que la que más. Se pueden hacer tantas cosas con un simple par de labios: reír, comer, sonreír, degustar, hablar, y como no... besar. Se podría decir que las mejores cosas de este mundo se hacen con una boca (o con dos).

domingo, 26 de septiembre de 2010

Superados ya, los primeros meses de incertidumbre en que todavía no sabes muy bien a qué avenirte, por fin, llegó ese mágico momento en el cual tenía ante mí a la poseedora de aquellos ojos del color de la oliva, más hermosa que nunca. Nos entregamos mutuamente el uno al otro. Me perdí en su cuerpo, y como si de un explorador se tratara recorrí y exploré cada rincón de aquel metro setenta y cinco de piel que se ofrecía ante mis maravillados ojos. Fue como si el tiempo se parara por un segundo y en el universo no hubiera nada más que ella. La curva de su cintura se me antojaba amenazante como un camino de exquisita tentación sin retorno. De este modo, delicadamente y como si fuese una frágil muñeca de porcelana a punto de partirse con el menor de los tropiezos, le hice el amor por primera vez bajo la tenue y etérea luz de la luna que se nos filtraba por el ventanal, iluminando sutilmente nuestros cuerpos desnudos  que se encontraban por primera vez, sedientos y voraces de pasión y lujuria. Hasta acabar y perdernos en los ojos del otro, y como si de una película se tratara ver a través de su retina todo aquello que se le pasaba por la mente. Era como un libro abierto que se me brindaba a la espera de que yo lo leyera. En aquel instante, ningún misterio me era escondido, era como si lo supiera todo sobre aquella muchacha de piel blanquecina y finamente aterciopelada. Curiosamente, todavía después del fantástico momento en que nuestros cuerpos se unieron, seguía con la sensación de que continuábamos siendo uno. No sé si a ella le ocurrió lo mismo, pero en mi caso, la distancia entre ambos no era más que una cuestión puramente física, ya que para mí habíamos pasado desde ese instante de ser entidades separadas a convertirnos en un mismo individuo con un mismo corazón que impulsaba la sangre que nos mantenía vivos y sobretodo unidos el uno con el otro.

martes, 7 de septiembre de 2010

Nada más y nada menos que una aficionada más

Sin nada más que hacer, hago click en "Nueva entrada" y aparece ante mí, una nueva página en blanco a la espera de que ésta quede impregnada con mis pensamientos y ocurrencias. Pues bien, hoy no tengo nada en concreto sobre qué escribir, pero aún así me apetece. Ya ves tú, le he cogido el gustillo a esto. Si echamos un vistazo al historial de entradas que hay en este blog desde que se me pasó por la cabeza crearlo hasta ahora, podemos ver una clara evolución en esta nueva socia del "club de los aficionados a la escritura": antes los textos escritos por mí no pasaban de las 5 líneas, y si lo hacían era con cosas aparentemente banales e intrascendentes pero que para esta amateur de la escritura eran todo un mundo. Lógicamente esta evolución literaria (por llamarla de algún modo) viene acompañada de una evolución emocional y de madurez. Con apenas 16 años recién cumplidos con los que me inicié con este blog, ahora me encuentro con una joven de casi 18 años que está a punto de iniciar ya la universidad y que ha dejado a lado parte de sus inseguridades, miedos, y problemas que conciernen a cualquier adolescente. Sé que todavía no he podido desterrar todas estas inquietudes, pero me alegro y enorgullezco al pensar que he ganado, a parte de en madurez, confianza y seguridad en mí misma, que aunque todavía disto de aceptarme y quererme al 100% no voy por mal camino; y sobretodo he ganado fortaleza y resilencia, sí, ahora las cosas no me abruman y atormentan tanto como antes, o por lo menos eso intento... me las tomo con aplomo y, como comúnmente se dice, con "filosofia". Y en cuanto a mi evolución "literaria" debo decir que esto se debe gracias a mis queridos libros, sí, así es, uno no escribe con cierta gracia (por así decirlo) de la noche a la mañana, ni Shakespeare ni Cervantes nacieron escribiendo las obras por las que tanta fama tienen, eso señores y señoras, a parte de que obviamente influye la persona y las capacidades que ésta posea, no se puede conseguir sin leer, y con esto no me refiero a leer cuatro revistas de cotilleo y moda al año, no, sino leer libros de verdad (sí, sí, aquellos cosas gruesas y llenas de letras, que sirven para algo más que para equilibrar la mesa), muchos, muchísmos (y aún así siempre podrás leer más), como bien dice un artículo de A.Pérez Reverte , para ser un buen escritor es imprescindible haber leído a los grandes como Espronceda, Quevedo..., con lo que el aspirante a escritor adquirirá, ya no sólo riqueza léxica, sino tambien arte y gracia a la hora de expresarse. Ah por cierto, se me olvidaba, otro aspecto imprescindible para llegar a algo, es una buena dósis de humildad. Humildad, sí, ese es uno de los ingredientes clave para que uno vaya mejorando y rectificando su manera de escribir (y cualquier otro aspecto de la vida diaria), ya que creyéndonos perfectos e intocables nunca nos superaremos. Dicho esto, me despido con la esperanza de que algún día llegué a ser la cuarta parte (con eso me conformo) de cualquier escritor medianamente aceptable.

Aquella chica de la mirada aceituna...

Y allí estaba ella, la chica de la mirada aceituna, riéndose a carcajada limpia de una manera espontánea e incluso infantil. Con el tiempo llegué a diferenciar los tipos de risa que tenía,  y de todas, la que más me gustaba era esa: con la boca completamente abierta, se podían ver con claridad la precisión de sus dientes, todos perfectamente delineados, enmarcados por aquella hermosa curva que se formaba en su boca al reír, mientras de los ojos brotaban lágrimas de la risa. Me hubiera gustado haber podido guardar en una cajita aquella risotada que desprendía, para contemplarla cada vez que quisiera, pero tenía que conformarme con aquellos escasos y afortunados momentos en que me obsequiaba con una de sus risas, cosa que por su exigüidad la hacía aún más especial. Otra de las cosas que más disfrutaba de aquella joven, era perderme en sus ojos, jamás había visto una mirada igual: de ojos grandes y almendrados, su iris poseía miles de tonalidades diferentes que iban desde el verde turquesa pasando por destellos dorados hasta llegar al borde de su pupila con un color miel. Me encantaba adentrarme en sus ojos y pasearme por sus padreras, hasta que mi placer se veía interrumpido cuando ella, tímida, agachaba la mirada, sonreía toda picara y me decía " Deja de mirarme así, me vas a gastar los ojos", y yo con una sonrisa socarrona y cara de embobado, la besaba dulce y largamente hasta que nuestros labios acababan consumiéndose de desgaste.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Mensaje de aliento a futuras generaciones:

Vais a heredar un mundo extraño con muchísimas deudas, ya no sólo económicas, sino, sobretodo, medioambientales. No nos lo tengáis en cuenta, de nada sirve guardarnos rencor, sed más listos que nosotros y aprended de nuestros errores, que al menos nuestros fallos hayan servido para que futuras generaciones humanas creen un mejor sitio para todos.
Os deseo un mundo en que no haya avaricia, como bien dice el dicho "la avaricia rompe el saco" (buen ejemplo es la enorme crisis económica en que está submergido el mundo); carente de guerras estúpidas (si es que hay alguna que no lo sea), ni fanatismos (ya hemos tenido suficientes a lo largo de la historia); un mundo donde los prejuicios brillen por su ausencia, ni se juzge a la gente por ser diferente: un lugar donde las personas puedan desarrollarse tal como son, sin ser criticadas ni menospreciadas por eso; personas, a las que de pequeños, se les enseñe a conocerse a ellas mismas, y tener la suficiente capacidad para enfrentarse a las adversidades de la vida; en vez de un determinado currículum académico que no hace más que frustrar a la gente. Por otra parte, al contrario de como hemos hecho nosotros, vivid en armonía con la sabia madre Tierra, pensad que nosotros formamos parte de este todo al que llamamos naturaleza, y por ende, si no los respetamos, acabaremos gravemente perjudicados (como bien hemos podido comprobar).

Sé que este mundo del que hablo suena utópico, pero, por favor, no perdáis la esperanza de que algún día esto pueda ser real, luchad por este sueño y no os deis nunca por vencidos: que imposible sea la única palabra que no esté en vuestro diccionario. Ojalá que algún día esto sea más que un simple texto para convertirse en una realidad.

domingo, 5 de septiembre de 2010

A simple vista, debería rondar los 19-20 años, a lo sumo 22. Estaba en esa típica edad de soberbia, en la que creemos saberlo todo y nos pensamos inmunes a todo: los amos del mundo. Bastaba una simple mirada para admirar su belleza mediterránea: cabello oscuro, casi negro, con ligeros destellos castaños que dotaban a aquel cabello de una luminosidad indescriptible. No obstante, lo más llamativo de aquella muchacha era su mirada intensa de color aceituna, capaz de dejar sin aliento a más de uno y hacerles perder el norte. De porte esbelto y perfectamente proporcionado, la joven iba haciendo camino, quizá sin un rumbo fijo, tatareando una canción tímidamente, como si no estuviera convencida del todo de si cantar o no. Fue en ese momento cuando me la crucé, mirándola fijamente, mientras ella, sin percatarse, iba con ese semblante suyo de indiferencia canturreando ves a saber tú qué. Todavía era pronto para dirigirme a ella, de hecho, no sería hasta varios meses más tarde cuando conseguiría mantener un mínimo contacto con ella. Sí, así es, fue amor a primera vista, hacía meses que la observaba, y desde el primer instante me enamoré de ella como de ninguna otra mujer en mi vida. Lo que más me gustaba de aquella chica era cuando se ausentaba, de vez en cuando, ensimismada en alguno de sus pensamientos dentro del limbo de su mente, que te hacía preguntarte en qué lejana galaxia se encontrará, hasta que te dirigías a ella y aterrizaba al planeta Tierra, respondiéndote con una de sus sonrisas corteses como diciéndote que estaba ahí y te estaba escuchando.

No hay pena más grande, que la de ser ciego en Graná


Y como cada año la nostalgia y la melancolía vuelven a ser las protagonistas. Tristeza por dejar esta ciudad mágica que ejerce una extraña atracción en mí, impidiéndome abandonarla para volver a mi ciudad natal junto con mi vida cotidiana. Quizá sea miedo a volver a la rutina, quizá sea que no quiero tener que despedirme, como años anteriores, de mi familia, o quizá, simplemente sea que, al igual que a muchos otros, esta pequeña ciudad andaluza me ha hechizado: Granada (pronúnciese Graná), ciudad de tapas hasta hincharte, de flamenco, de calles bohemias, antigua tierra de moriscos y reyes nazaríes que han dejado como herencia esa esencia tan única y suya que tiene,ciudad enmarcada por las majestuosas montañas conocidas en su conjunto como Sierra Nevada. Granada, has ganado la batalla y contigo se queda una parte de mí a la espera de mi regreso. Dicho esto, no me queda más remedio que, como año tras año, despedirme de mi Graná.

miércoles, 18 de agosto de 2010

A sus reales majestades...

Queridos Reyes Magos:
Sé que es un poco pronto para escribir la carta, que todavía queda lo suyo para Navidad, pero ya que hoy estaba inspirada, la escribo hoy. Perdón por no escribir en tantos años, no penséis que me he olvidado de vosotros, todo lo contrario siempre os he tenido presentes, es sólo que llevo unos años de extraña incertidumbre en los que ni yo misma me aclaro.
Bueno el caso es que me dirigo a vosotros para pediros que empiece con buen pie este nuevo curso que está a la vuelta de la esquina: que me sienta agusto con mis nuevos compañeros al igual que entable una bonita amistad con algunos de ellos. También me gustaría pediros que mis padres me tomaran más en serio, especialmente mi padre, ( que sí, que ya sé que todo lo hace por mi bien... pero a veces me sobreproteje demasiado). Ah, y si mi pudierais traer una pizquita de amor, no estaría de más ( el destino ha sido un poco engurruñio en ese sentido).


Atte. Srta. No lo sé


PD: se me olvidaba, sé que es pedir mucho... pero si me trajerais unos zapatos monísimos que vi en un escaparate el otro día, que por cierto quedarían de fábula con mi bolso, os estaría eternamente agradecida.

lunes, 2 de agosto de 2010

Vivir o no vivir

Os habéis parado a observar alguna vez que la gente que admiramos (o incluso a veces envidiamos), ya sea por su belleza, porque cae bien a todos, por sus bienes económicos, etc...; en muchas ocasiones, a pesar de que tienen lo que nosotros anhelamos, no están satisfechos con lo que tienen y se infravaloran. Pues claro diréis es normal, mucha gente no está satisfecho con lo tiene, siempre queremos más y más, y en muchas ocasiones envidiamos lo que tiene el vecino. Y esto, aunque en parte sea bueno para irnos superando a nosotros mismos, creo que nos aleja de nuestro fin: llegar a ser felices. Pero claro, allí viene la gran cuestión, ¿cómo puedo ser feliz? ¿ qué he de hacer para ser feliz? Y aquí es donde mucha gente se equivoca porque pone como criterio para ser feliz el reconocimiento que nos den los otros y tener éxito (entendiéndolo de la manera que nos venden los medios de comunicación: buena posición económica, pertenecer a una alta esfera social, ser guapo/a, ...), cosas efímeras que nos aportan un placer y bienestar con fecha de caducidad, porque llegará un momento en que no nos sentiremos satisfechos con esto y querremos más y más. Por este motivo la felicidad no recae en tener éxito o ser popular, sino en QUERERTE A TI MISMO, estar a gusto con lo que eres, y no ser una víctima de nuestras circunstancias ( la crisis económica, una ruptura amorosa...), sino coger las riendas de nuestra vida: entender que a pesar de nuestras circunstancias somos nosotros los que en última instancia decidimos cómo nos va afectar eso a través de nuestros pensamientos, que por ende determinarán nuestras emociones. Así que lo más inteligente que podemos hacer es trabajarnos a nosotros mismos desde dentro, ya que el mundo exterior no es más que un reflejo de nuestro mundo interior: si una persona se encuentra a gusto con sigo misma, como consecuencia, tendrá una vida agradable y satisfactoria, mientras que, si por el contrario, no nos queremos y estamos insatifeschos con nosotros mismos, por mucha riqueza y popularidad que tengamos, pensaremos que nuestra vida es un desastre. De esta manera pasaremos de sobrevivir a vivir: de pensar que la vida es dura y una constante lucha por nuestra supervivencia, a ver la vida como el regalo que es. La vida es eso un regalo, tenemos la gran suerte de estar vivos y cuando llegamos a comprender el gran potencial que tenemos los humanos: el gran poder de nuestra mente, nos transformamos en los amos y creadores de nuestra vida y entendemos el destino como algo que nos labramos nosotros mismos día a día, en vez de una serie de casualidades que se suceden las unas a las otras; y es que el mayor don que tenemos los humanos es nuestra imaginación y nuestra capacidad de crear aquello que imaginemos.
Tú decides, ¿vivir o sobrevir?








"La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo... Simplemente disfruta al máximo de todo lo que encuentra en su camino. " Albert Einstein

sábado, 20 de marzo de 2010

Decálogo para una vida

1. Vive cada momento de tu vida como si fuera el último, sobretodo aquellos especiales, porque para cuando te quieras dar cuenta ya habrá pasado, y sólo nos quedará el recuerdo de ese momento.
2. Ríete por lo menos una vez al día, no hay nada más desestresante y que siente mejor.
3. Acepta las diferencias, y no intentes nunca cambiar a nadie, en la diferencia está la riqueza.
4. Quiérete a ti mism@, si no lo haces tú, nadie más lo hará por ti.
5. Se siempre tú mism@, no finjas ni pretendas ser alguien que no eres, aquellas personas que merecen la pena, te apreciarán tal y como eres, y sabrán ver todo lo que vales.
6. Comportate con los demás tal y como te gustaría que se comportarán contigo.
7. Aprende a perdonar tanto tus errores como los de los otros, todo el mundo se merece una segunda oportunidad.
8. Concédete el capricho de soñar, una vida sin sueños es una vida vacía.
9. Saca provecho de todas las situaciones tanto de las malas como de las buenas, cada situación tiene algo bueno, sólo hay que saber mirarlo con el prisma adecuado.
10. Agradece todo lo bueno que hay en tu vida.

lunes, 15 de marzo de 2010

Gracias...

Hay veces en que no nos paramos a pensar lo afortunados que somos, maldecimos nuestra vida y de simples estupideces hacemos un drama, y cosas que nosotros damos por sentado y que estoy segura que muchas veces no valoramos, como es el tener una familia que te quiera y que te apoye, o tener al menos un amigo de verdad, cosas que no todo el mundo puede decir que tiene la suerte de poseer. Es por eso que aprovecho esta publicación para dar las gracias a esas personas que están a mi lado y que me apoyan, que aunque no sean muchas, para mí es suficiente porque con el simple hecho de no estar sola y contar al menos con alguien ya puedo estar agradecida...

Gracias mamá y papá, gracias por apoyarme y darme consejos en mis momentos más difíciles, gracias por tener la paciencia de decirme las cosas mil y una veces que aunque a la primera no haga caso, siempre me acabo dando cuenta de que tenéis razón, gracias por escucharme,gracias por querer lo mejor para mí, gracias por inculcarme los valores que me inculcais, gracias por quererme y sobretodo y lo más importante gracias por darme tan preciado regalo que es el de poder vivir.
Y es que no hay amor más puro e incondicional que el de unos padres, GRACIAS!!!

Gracias también a los pocos amigos de verdad que tengo, que los puedo contar una mano y me sobran dedos, pero aún así gracias, porque lo importante es la calidad y no la cantidad...

Gracias Katy, gracias por ser mi amiga, por tan buenos momentos que hemos pasado juntas, y por los momentos que, quizá, no hayan sido tan buenos, pero que has estado ahí apoyándome; y es que la amistad es eso buenos y malos momentos. Como ya te dije ayer, y te lo repetiré todas las veces que haga falta, eres la primera amiga de verdad que tengo, y es que aunque haya tenido que esperar 16 años de mi vida para darme cuenta del verdadero significado de la amistad, el simple hecho de haberte encontrado hace que la espera haya merecido la pena. Espero que nuestra amistad duré mucho, y aunque como bien es sabido lo bueno no dura para siempre,poder disfrutar de tan preciado regalo que es tu amistad, y es que como ya te dije un día y tú no lo llegaste a creer del todo, el mejor regalo que me has podido hacer, eres tú y tu amistad. Gracias por ser como eres, porque me haces tener fe en que aunque cueste muchismimo encontrarlas, todavía queda gente buena,sin malicia, auténtica y con las mejores intenciones, y me haces sentir que no estoy tan sola en este mundo lleno de caos, hipocresía y egoísmo.

Gracias también a todas las personas que algún día ocuparon o siguen ocupando parte de mi vida,en mayor o menor intensidad, porque aunque quizás no acabará en un final feliz, sino fuera por ellas ahora no estaría aquí ni sería quien soy ahora. Y es que las situaciones que vivimos en la vida, ya sean buenas o malas, son las que acaban formándonos como personas, y las que nos hacen crecer y madurar, y ser las personas que somos, " lo que no mata, te hace más fuerte" que gran certeza esta.
Como bien me dijo alguien ayer " aprovecha el momento, porque lo bueno nunca durá para siempre, y cuando menos te lo esperas ya se ha acabado, y lo único que nos quedará serán los recuerdos de ese momento"

ES EN MOMENTOS COMO ESTE, EN EL QUE DOY GRACIAS A DIOS, O LO QUE SEA QUE HAYA ENCIMA DE NOSOTROS, DE PODER ESTAR VIVA Y LO MÁS IMPORTANTE DE SER FELIZ DE QUIEN SOY Y DE LO QUE TENGO. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, 30 de octubre de 2009

70 cosas que debes hacer antes de morir...

1. Conocer a tu media naranja
2. Viajar por todo el mundo
3. Pasar una noche fuera de la ciudad contemplando las estrellas (solo/a o con alguien especial)
4. Saltar de un paracaídas
5. Montar en globo
6. Cantar en un karaoke
7. Besar a alguien bajo la lluvia
8. Hacer o que te hagan una fiesta sorpresa
9. Hacer nudismo en una playa
10. Bañarse en la playa de noche a solas
11. Ir de acampada con tus amigos
12. Escribir tu biografía
13. Que te hagan una sesión fotográfica
14. Salir en alguna película o hacer alguna obra de teatro
15. Decirle a quien no soportas que no le aguantas
16. Robarle un beso a alguien o que te lo roben
17. Vivir una temporada en otro país
18. Conocer a tu ídolo
19. Quererte tal y como eres
20. Viajar al Tibet
21. Escalar una montaña
22. Tener hijos
23. Estudiar una carrera
24. Ir de crucero
25. Bucear con delfines
26. Vivir una gran historia de amor
27. Perdonar a tus enemigos
28. Agradecerle a tu familia y amigos todo lo que han hecho por tí
29. Desmelenarse en una fiesta y ser el alma de la fiesta
30. Pasar un día sólo meditando
31. Hacer el amor en la playa
32. Tener 4 orgasmos en una noche
33. Disfrutar el placer de la amistad
34. Ir de misionero/a a un país pobre
35. Contarle tu vida de la A a la Z a alguien
36. Incharse todo un día a comer porquerías y sin tener remordimientos
37. Contemplar la aurora boreal
38. Recorrer el mundo con barco
39. Hacer un super viaje con tus amigos
40. Levantarte en la cama junto a alguien que no conoces
41. Aprender a decir que no
42. Permancer toda una noche fuera para ver el amanecer
43. Ver el artedecer en un sitio romántico con alguien especial
44. Decir "te amo" y que te lo digan de verdad
45. Pasarse toda una noche en vela
46. Montar a caballo a solas
46. Declarar tu amor a alguien
47. Saber disfrutar tiempo a solas
48. Hacer una fiesta pijama y pasarse toda la noche hablando y contando historias
49. Hablarle de tus problemas a alguien que ni conoces o acabas de conocer
50. Tomar un baño a la luz de las velas con alguien especial
51. Bailar un tango
52. Pintar un cuadro
53. Sembrar un árbol
54. Ver un esclipse
55. Hacer un muñeco de nieve
56. Hacer una actuación en un escenario con mucha gente mirándote
57. Cantar tu canción favorita a todo volumen mientras vas en coche sin importarte lo que piensen los demás
58. Llorar con una película o un libro
59. Cocinar una cena sin los ingredientes apropiados y que te salga bien
60. Hacer tu propia canción
61. Superar tus miedos
63. Contarle a tus nietos tus batallitas de cuando eras joven
64. Aprender a tocar un instrumento
65. Amar tanto a alguien que seas capaz de dejarlo todo por esa persona
66. Bañarse en una cascada
67. Crear una página web
68. Gritar desde un rascacielos "Soy el rey del mundo"
69. Aprender a disfrutar de las cosas simples de la vida
70. Ir a un bar donde hagan streaptease