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martes, 7 de septiembre de 2010
Y aquí tumbada en la arena cerca del mar, veo pasar una bandada de pájaros y emerge en mí una envidia (y no precisamente sana) hacia estos afortunados seres alados. Afortunados, sí, ya quisiera yo poder surcar los cielos como hacen ellos sin necesidad de aviones o cualquier otro artefacto, sólo con mis alas. Sentir esa enorme libertad que aporta volar donde quiera que me apetzca. Sería un ave migratoria: en verano estaría en las cálidas tierras del mediterráneo hasta que la llegada del otoño me obligara a emigrar a tierra africana. Y así pasaría yo las estaciones de lugar en lugar, sin un hogar fijo, ni frontera, ni país, solamente ciudadana del mundo. Y desde las alturas, observaría a la gente pasar, inmersos en sus propios problemas, gente de todas las culturas; algunos me venerarían, otros me estudiarían y contemplarían cautelosamente, mientras que otro tanto iría a mi acecho. Quien sabe, quizá en otra vida tuve alas!
Nada más y nada menos que una aficionada más
Sin nada más que hacer, hago click en "Nueva entrada" y aparece ante mí, una nueva página en blanco a la espera de que ésta quede impregnada con mis pensamientos y ocurrencias. Pues bien, hoy no tengo nada en concreto sobre qué escribir, pero aún así me apetece. Ya ves tú, le he cogido el gustillo a esto. Si echamos un vistazo al historial de entradas que hay en este blog desde que se me pasó por la cabeza crearlo hasta ahora, podemos ver una clara evolución en esta nueva socia del "club de los aficionados a la escritura": antes los textos escritos por mí no pasaban de las 5 líneas, y si lo hacían era con cosas aparentemente banales e intrascendentes pero que para esta amateur de la escritura eran todo un mundo. Lógicamente esta evolución literaria (por llamarla de algún modo) viene acompañada de una evolución emocional y de madurez. Con apenas 16 años recién cumplidos con los que me inicié con este blog, ahora me encuentro con una joven de casi 18 años que está a punto de iniciar ya la universidad y que ha dejado a lado parte de sus inseguridades, miedos, y problemas que conciernen a cualquier adolescente. Sé que todavía no he podido desterrar todas estas inquietudes, pero me alegro y enorgullezco al pensar que he ganado, a parte de en madurez, confianza y seguridad en mí misma, que aunque todavía disto de aceptarme y quererme al 100% no voy por mal camino; y sobretodo he ganado fortaleza y resilencia, sí, ahora las cosas no me abruman y atormentan tanto como antes, o por lo menos eso intento... me las tomo con aplomo y, como comúnmente se dice, con "filosofia". Y en cuanto a mi evolución "literaria" debo decir que esto se debe gracias a mis queridos libros, sí, así es, uno no escribe con cierta gracia (por así decirlo) de la noche a la mañana, ni Shakespeare ni Cervantes nacieron escribiendo las obras por las que tanta fama tienen, eso señores y señoras, a parte de que obviamente influye la persona y las capacidades que ésta posea, no se puede conseguir sin leer, y con esto no me refiero a leer cuatro revistas de cotilleo y moda al año, no, sino leer libros de verdad (sí, sí, aquellos cosas gruesas y llenas de letras, que sirven para algo más que para equilibrar la mesa), muchos, muchísmos (y aún así siempre podrás leer más), como bien dice un artículo de A.Pérez Reverte , para ser un buen escritor es imprescindible haber leído a los grandes como Espronceda, Quevedo..., con lo que el aspirante a escritor adquirirá, ya no sólo riqueza léxica, sino tambien arte y gracia a la hora de expresarse. Ah por cierto, se me olvidaba, otro aspecto imprescindible para llegar a algo, es una buena dósis de humildad. Humildad, sí, ese es uno de los ingredientes clave para que uno vaya mejorando y rectificando su manera de escribir (y cualquier otro aspecto de la vida diaria), ya que creyéndonos perfectos e intocables nunca nos superaremos. Dicho esto, me despido con la esperanza de que algún día llegué a ser la cuarta parte (con eso me conformo) de cualquier escritor medianamente aceptable.
miércoles, 18 de agosto de 2010
A sus reales majestades...
Queridos Reyes Magos:
Sé que es un poco pronto para escribir la carta, que todavía queda lo suyo para Navidad, pero ya que hoy estaba inspirada, la escribo hoy. Perdón por no escribir en tantos años, no penséis que me he olvidado de vosotros, todo lo contrario siempre os he tenido presentes, es sólo que llevo unos años de extraña incertidumbre en los que ni yo misma me aclaro.
Bueno el caso es que me dirigo a vosotros para pediros que empiece con buen pie este nuevo curso que está a la vuelta de la esquina: que me sienta agusto con mis nuevos compañeros al igual que entable una bonita amistad con algunos de ellos. También me gustaría pediros que mis padres me tomaran más en serio, especialmente mi padre, ( que sí, que ya sé que todo lo hace por mi bien... pero a veces me sobreproteje demasiado). Ah, y si mi pudierais traer una pizquita de amor, no estaría de más ( el destino ha sido un poco engurruñio en ese sentido).
Atte. Srta. No lo sé
PD: se me olvidaba, sé que es pedir mucho... pero si me trajerais unos zapatos monísimos que vi en un escaparate el otro día, que por cierto quedarían de fábula con mi bolso, os estaría eternamente agradecida.
Sé que es un poco pronto para escribir la carta, que todavía queda lo suyo para Navidad, pero ya que hoy estaba inspirada, la escribo hoy. Perdón por no escribir en tantos años, no penséis que me he olvidado de vosotros, todo lo contrario siempre os he tenido presentes, es sólo que llevo unos años de extraña incertidumbre en los que ni yo misma me aclaro.
Bueno el caso es que me dirigo a vosotros para pediros que empiece con buen pie este nuevo curso que está a la vuelta de la esquina: que me sienta agusto con mis nuevos compañeros al igual que entable una bonita amistad con algunos de ellos. También me gustaría pediros que mis padres me tomaran más en serio, especialmente mi padre, ( que sí, que ya sé que todo lo hace por mi bien... pero a veces me sobreproteje demasiado). Ah, y si mi pudierais traer una pizquita de amor, no estaría de más ( el destino ha sido un poco engurruñio en ese sentido).
Atte. Srta. No lo sé
PD: se me olvidaba, sé que es pedir mucho... pero si me trajerais unos zapatos monísimos que vi en un escaparate el otro día, que por cierto quedarían de fábula con mi bolso, os estaría eternamente agradecida.
viernes, 30 de julio de 2010
De fantasías...
Noche de viernes (dentro de 15 minutos, sábado), al igual que cualquier otro día de verano, las horas transcurren y mueren, sin ,quizá, haber servido para nada más que para navegar por internet o cualquier otra banalidad del mismo calibre. De esta manera veo pasar el tiempo, sin que nada transcendental ocurra: van pasando los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses...hasta acabar de nuevo con las dulces vacaciones de verano (¡benditas sean!) y empezar, como cada año, con la rutina. No es que me queje de las vacaciones de verano (¡faltaría más!), es sólo que me gustaría romper un poco, tan sólo un poco, con esta monotonía de días que se trancurren los unos a los otros sin, a veces, ni siquera una anécdota o suceso por destacar. Ay, cómo desearía romper con esta tranquila y apacible llanura que es mi vida y perderme, aunque sea tan sólo un día, por mi ciudad en bici, sin un rumbo fijo, simplemente dejarme llevar, hasta llegar a la costa y allí, mientras dejo mi bici reposando, tumbarme en la playa: sentir como cada grano de arena se instala en mi ropa mientras mojo mis pies en el agua cristalina, y simplemente cierro los ojos y dejo que mis pensamientos broten libremente en mi mente, dejándome llevar por el inmenso placer y tranquilidad de un momento como este. Después, abro mis ojos, me incorporo, y mientras me sacudo la arena que llevo encima, aparece un chico: nuestras miradas se cruzan, y nos quedamos mirando el uno al otro, perdiendo la noción del tiempo y olvidando todo lo demás; hasta que el llanto de un niño nos devuelve a la realidad, y él se despide de mí con una amplia sonrisa que deja apreciar la perfección de esas perlas que tiene por dientes, y sigue su camino, alejándose cada vez más, dejándome a mí, allí, parada ,en otra galaxia, con las mejillas encendidas al rojo vivo y ardientes, y una leve y tímida sonrisa que se esboza en mi cara. Así, recogería mi bici, y deshacería el camino hecho para volver a mi casa, donde, cansada, me dejaría caer en la cama, dejando escapar de mi boca un suspiro y un " ¡Qué fantástico día!", mientras se dibuja en mis labios una amplia sonrisa que deja al descubierto todos mis dientes.
lunes, 12 de abril de 2010
El curioso encanto de la vida...
Es curioso como las cosas van cambiando poco a poco, y para cuando te das cuenta ya no eres la misma persona o ya no tienes los mismos amigos, en fin... en la vida la gente va y viene, vienen nuevos amigos, y se van otros... A veces, me gustaría poder parar el tiempo, y que las cosas dejaran de cambiar, y tener para siempre los amigos que tengo, o seguir teniendo 17 años toda mi vida... ¡Qué rápido que pasa el tiempo! Parece como si fuera ayer cuando todavía tenía 12 años, y ahora ya han pasado 5 años y estoy a punto de entrar en la universidad... Pero bueno, los cambios son parte de la vida, y en fin, supongo que aunque a veces sería más cómodo que las cosas siguieran como están, aún así los cambios son necesarios, no sólo para madurar, sino también para que la vida no sea tan monótona y en cierto sentido aquí está la gracia de vivir, el no saber bien bien, dónde estaré el año que viene, o con qué gente me relacionaré, qué será lo que me deparará el destino... A veces, me pongo a pensar, " la de cosas que han cambiado en mi vida desde hace un año, quien me lo iba a decir..." y me planteó, " ¿qué será de mí dentro de un año?,¿seguiré teniendo los amigos que tengo?, ¿me enamoraré?..." Jaja, supongo que tendré que esperar al año que viene para saberlo xD, en eso recae el curioso encanto de la vida...
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