Citas célebres

miércoles, 13 de octubre de 2010

Todo lo que antes fue y ahora ya no es

Si hay algo que de verdad me entristece en el alma es ver como una de las personas que eran más importantes en mi vida ahora simplemente se ha convertido en una "conocida más". Encontrarla por la calle y saludarla con un frío "hola" por obligación y cortesía... ¡Creo que hasta preferiría no tener que hacerlo! Y es que duele más el hecho de tratarla de manera distante como si apenas nos conociéramos que el no saludarla. Dicen que el tiempo nos hace ver las cosas con otra perspectiva, y hoy, al cruzarme con ella por simple azar, han brotado de inmediato y sin poder evitarlo una corriente incesante de recuerdos sobre todo lo que algún día compartimos, soñamos y anhelamos juntas y como consecuencia han regresado todos mis antiguos sentimientos hacia ella. Y es en ese momento de melancolía, cuando todo el rencor,disgusto e indignación que siento por ella se han desvanecido en la nada como si nunca hubieran existido ni los hubiera sentido, y su lugar ha quedado ocupado por aquel ya bastante lejano sentimiento de amistad que aún estaba presente pero que se encontraba enterrado y hundido bajo todos las emociones negativas. Así, con este sentimiento de  fraternidad y cariño a flor de piel, busco entre los cajones llenos de polvo, y desentierro viejas fotografías que van desde nuestra más tierna y dulce niñez hasta hace apenas un año y medio. Contemplo esa imagen de nosotras cuando todavía inocentes creíamos en los cuentos de hadas y los monstruos debajo de nuestras camas. Sonrientes y juegetonas como cualquier otra niña de nuestra edad, nos divertíamos con nuestras muñecas e imaginábamos otros mundos remotos con la falsa idea de que nuestra amistad sería eterna. De esta manera, pasando fotos me encuentro con una de no hará más de 3 años, en que las dos ya adolescentes posamos "algo provocativas" bajo el título del fotomatón "Danger, Public Enemy". Intento detenerlas, pero estas son más fuertes que yo y acaban saliendo de mi lagrimal. De repente mi rostro queda cubierto de lágrimas que desde hace tiempo luchaban por salir. Y me pregunto qué pasó para que todo esto acabara de esta forma, si de verdad tiene sentido el continuar guardandole rencor y si hice bien en cortar su amistad. Y es que en oposición a los argumentos en contra de ella, se sobrepone encima un factor con quizá mucha más relevancia: todos los momentos y años de amistad  vividos.
No obstante, y muy a mi pesar, me encuentro en un callejón sin salida, dentro de mi mente se hallan dos personitas en continua disputa las cuales no consigo apaciguar: una más emotiva y sentimental se siente estallar de alegría cuando ella y yo, como si no hubiera pasado nada entre las dos, charlamos e incluso reímos como antes; mientras que la otra en cambio es radical y orgullosa,  y no está dispuesta por nada del mundo a ceder ante ella tachándome de hipócrita y de débil cuando me dejo llevar por dichas emociones de júbilo. Y he ahí, cuando me doy cuenta que tanto ella como yo somos igual de absurdas y tenemos la misma parte de culpa por dejarnos cegar por nuestro ego y nuestra cerrada posición de causante y víctima, sin saber salir de ella ni intentar comprender los motivos de la otra. En fin, supongo que al igual que yo, ella también en lo más hondo de su ser se lamentará por lo ocurrido y que una estúpida pelea destruyera todo lo que un día fue y ahora simplemente no es.

2 comentarios:

Begoña dijo...

Un dilema difícil sin duda. Uno de los grandes dilemas de la humanidad, qué hacer cuando uno no sabe qué hacer. Suerte en tu decisión.
Saludos

Srta. No lo sé dijo...

Y qué lo digas chica, el típico conflicto entre lo qué se siente y lo que se debería hacer: corazón vs razón
Gracias por hacerte seguidora del blog :)